martes, 27 de enero de 2026

LA ANGUSTIA: BREVES APUNTES DE FICCIÓN

 

Existe una enfermedad que consiste en el miedo al espacio;
yo, en cambio, tengo miedo a la vida.
Cuando me tumbo sobre la hierba
y paso largo rato contemplando un insecto nacido la víspera
y que no comprende nada, tengo la impresión
de que su vida se compone de una sucesión ininterrumpida
de terrores y me reconozco en él.

Terror - Relato de un amigo. Á. Chéjov

[Texto presentado en diciemebrte del 2026 en el grupo: Lecciones Lacanianas]

Empezar diciendo que todo recorrido hecho, me refiero desde la primera vez que llegue aquí hasta ahora, ha sido siempre un camino cuya empresa fue en un principio por la pasión desbordante de un querer saber, pero que en sí, suele ser un mero engaño de un compromiso frio, ¿en donde quedo toda aquella insistencia precoz de la vida y del saber? Y es que, todo deseo ha de nacer de algún lado, en los lugares menos inesperados. Curiosamente, desde mi asistencia a este grupo de estudio y hasta hora, todos los seminarios de Lacan, han dicho o han hecho referencia a la propia experiencia de uno mismo, incluso fuera o dentro de un espacio analítico.

Ojos sobre la mesa. Remedios Varo

Desde las primeras huellas y fugacidades del amor, seminario 8. De las primeras identificaciones y las caídas de ellas, seminario 9. Y hoy, el seminario 10, tema que nos precede, la angustia, la que no engaña.


Por lo tanto, para amenizar lo hoy convocado, mi lectura es, la angustia y apuntes de ficción. Digo ficción porque pienso que aquí todo es drama. Pues, yo me hago diversas preguntas que en un principio pueden parecer simples: 1) ¿Cómo se presenta un sujeto ante el analista? y 2) ¿Por qué se acude a con un analista? Estas dos al parecer sencillas, muestran en verdad, diversas ideas sueltas que son, precisamente, de la propia experiencia analítica: la elección del analista y el deseo de análisis.

No hay análisis sin analista, y analista de verdad, pues no vaya ser el caso de lo que a la señorita Lucia Tower le ocurrió, pues, la contratransferencia que tuvo ante uno de sus pacientes masculinos que, mostrando un caso similar a otro, en uno pudo “observar” más allá de la cuenta. Lacan lo dice así: Sabe muy bien que por mucho que él busque, nunca ha sido cuestión de que encontrase. Se trata precisamente de esto, que él se dé cuenta de que no hay nada que encontrar, porque lo que es el objeto de la búsqueda para el hombre, para el deseo macho, sólo le concierne, por así decir, a él (P.217). Tal es esta cita, que me remonta a pensar en lo que alguna vez C. Camarena dijo sobre, la posición del analista como objeto a.

He aquí otro dilema. ¿Qué se necesita ver, encontrar u escuchar para que, en un primer momento un sujeto pueda, asimismo, atravesarse a sí? Imagínense la puesta en acto del analista y el analizante, ¿Qué se espera de él? Y es que, atravesar un discurso y salir librado de él, es salirse de escena, de desmontar las identificaciones y esperar que el sujeto diga algo que, lo convoque a entrar en un análisis, encontrarse con ese Otro, y dejar todo aquello suyo. Pero, entonces, ¿en dónde queda la angustia? Dice Bellón, Micaela (2016):

La angustia da cuenta de este objeto y de esta manera se puede afirmar que la angustia es ante el deseo del Otro y surge en el sujeto al no saber lo que representa como objeto para el deseo del Otro. En este caso ¿Qué soy para el Otro? y ¿Qué quiere de mí?.

Pero será acaso, lo que ya no alcanza bajo palabra, y que, apareciéndose en silencio, en fantasmas, o en un olvido. Se muda en angustia que, al no poder ser nombrado, se situa en aquella posición de lo Unheimlich, lo extraño y familiar. Como aquella gorra que Dmitri Petróvich dejo en la habitación de su amigo, ¿será la gorra cortada de la circuncisión de la que se refiere Lacan? El resto del falo que le falta al Otro, a quien se le dirige bajo reclamos de amargura para su vida y de su falta de promiscuidad a con su mujer...



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