martes, 7 de abril de 2026

ANÁLISIS FILMICO: ABC DEL AMOR.


Abc del amor. EU, 2005. M. Levin.
 

Hace muchos años, cuando las compañías de Internet+Cable eran muy abundantes, las personas solían  contratar dicho servicio. Pensemos en Megacable por ejemplo que, bajo un costo más o menos de $300 a $400 pesos te ofrecía cierta velocidad de megas y al menos, unos 100 canales gratuitos, y bueno, si querías más canales aumentaba el precio y  a veces hasta una promoción extra. Recuerdo pues, los canales de Cartoon Network, WB, Space, Universal, Cinemax, Sony, Disney, Discovery, por mencionar algunos. 

No obstante, el que para mí predominaba, era el canal FOX que, es parte de la compañía de 20th Century Fox, y todos sabemos que las grandes películas fueron producidas por dicha compañía. Fue pues, gracias a dicho canal que conocí lo que ahora conozco como las mejores películas que vi en mi infancia, curiosamente, todas eran sobre el amor, desde "500 días con ella", "Yes! Man", "Quien quiere ser millonario", entre otros. 

Pero, de todas ellas, y ante mi corta edad; ABC del amor fue una predilecta, me parece que Hutcherson era el héroe infantil de muchos, quizá para los de mi generación del 2000s. ¿A caso no se acuerdan de las tristísima "Puente a Terabithia"? Otra clásica. 

Estoy escribiendo demasiado, pero, justamente lo que trato es de rememorar aquellos años pasados, cuando el amor aún no se me presentaba y que, en cambio, se tenían que ver películas sobre el amor para "tontamente" aprehender de ellas, vaya ilusión. Uno crece, se rompe el cascarón como en "Demian", y se sale a flote con la vida. 

Y es lo que ocurre con Gabe, quien apenas ronda los 10 años y se encuentra ante una situación difícil, como la separación de sus padres, su propia subjetividad en cuanto a la relación con su mundo interior-exterior; escuela, deporte, amigos y las chicas, Rosemary. Gabe es victima de un Dios, el Dios del amor, Eros lo posee, y se vuelve un hombre que ama a una mujer. Me recuerda a Carlitos de "Las batallas en el desierto". Sin embargo, Gabe, cae, sucumbe, se pierde ante Rosemary, ¿Cuántas veces en la vida nos encontramos con una Rosemary? Me atrevo a decir que, solo una vez, y es esa vez que, dejamos y apostamos todo por el amor, ante una mujer o un hombre, no importa, "en el amor no hay que ser tacaños" le dice S. Freud a su esposa. 


Salud! Por todas las Rosemarys que alguna vez amamos y perdimos.

Salud! Por todos los Gabes que nos amaron.  

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